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Por Héctor Nuno González, CNP 25.248
Escribo para que la gente recuerde, a propósito de un mundo dominado por la fealdad audiovisual y el empeño de los supremacistas de siempre para que consumamos su ideología, productos y servicios.
Las desigualdad en Venezuela crece a paso de vencedores y en Cojedes se expresa de formas diferentes. Una vuelta por Tinaquillo, Tinaco y San Carlos ofrece un retrato; Otra por la periferia, es decir Girardot, Rómulo Gallegos, Ricaurte, Anzoátegui, Lima Blanco y El Pao para ver otro panorama.
Eso sin mencionar lo que el poeta Miguel Mendoza Barreto llama la "periferia invisible". Basta caminar un poco con los sentidos alerta para darse un baño de realidad. Pero caminar con mucho cuidado de no caer en el hueco que dejó Hidrocentro con su respectiva fuga de aguas servidas, tropezar la losa que reportó como casa culminada la Gran Misión Vivienda o, si es de noche, chocar con algo en la oscuridad ante la ausencia de electricidad.
Como en la época de Mamá Pancha, al campo no lo visita el doctor y sólo va a la capilla el cura cada finales de mes. El comején sigue devorando la esperanza de los nadies, los dueños de nada, los ninguneados, que a lo mejor trabajan para sobrevivir en el hato de algún "chivo grande".
Pasar por Lagunita, Las Vegas, El Baúl, El Pao, Cojedito y todo lugar cercano, te da la impresión de estar reproduciendo una imagen de "Casas Muertas", la novela de Miguel Otero Silva. Todo parece detenido en el tiempo, los caminos nunca atendidos y la llanura parecen hundirse en el tremedal como Lorenzo Barquero.
En un estudio reciente, el economista Asdrúbal Oliveros acuñó el término "Archipiélago económico", para referirse a la desigualdad clasificada por regiones de Venezuela. El estado Cojedes está en zona roja (actividad económica crítica), junto a otros como Apure, Delta Amacuro, Falcón, Sucre, Trujillo y Monagas. Aquí el estudio mencionado: https://ecosistemag.com/mercado-archipielago-la-desigualdad-geografica-de-la-economia-venezolana-y-como-afrontarla/
"Las licorerías se la pasan full", es una frase trillada que abre una especie de paradoja sobre la situación como si eso fuera indicador. Y si lo fuera entonces saquemos la cuenta, en Las Vegas un establecimiento de licores lleno es hablar de unas 60 personas, multiplicado por cuatro son 240, para un lugar con 25 mil habitantes representa el 0.96 % de la población.
Al opresor le encanta ver a los oprimidos devorarse entre sí por los pellejos sobrantes, mientras que ellos disfrutan de chefs privados, la Toyota del año comprada al contado, el botox y la silicona en una burbuja de privilegios que ahora llaman "la patria".

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