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Semifinal insólita

Esta historia, una vivencia real, fue escrita en homenaje a la memoria de Alex Rodríguez, a quien todos llamábamos el número 1, y al histórico equipo múltiple campeón en los campeonatos de beisbol rural estadal que organizaba el profesor José Coromoto Romero Mena, los Leones de Las Vegas.  

Aquel torneo defendíamos título y te echábamos de menos, te fuiste de repente dejándonos sin tu alegría, sin campo corto y sin tercer bate, pero en aquella semifinal contra Lagunita estuviste allí, estoy seguro. 
Parecíamos dormidos, las curvas envenenadas de Benigno Salas nos mitigaron durante 7 entradas. Nuestro lanzador, Erickson Zerpa, había permitido solo 1 carrera en la baja de la tercera.
En la alta de la sexta, cuando una nube gris y cargada se precipitó sobre el terreno del Estadio Municipal de Las Vegas obligando a parar el juego, todos en el dogout nos mirábamos y, sin mediar palabra, pensábamos en ti y en la fuerza de tu fe para subir el ánimo del equipo, era como si en silencio te invocáramos.
De repente la nube se fue y la lluvia cesó, el campo no sufrió daños. El beisbol también es un estado de ánimo, saltamos al terreno con nuevos bríos.
Salas resistía y en el cierre de la octava sacó los dos primeros outs. De repente, el manager Leonardo Mena sorprendió a todos sacando a batear de emergente a Julio “Cabezón” Zerpa, mejor cuentero que bateador, quien tenía rato caminando de arriba a abajo lanzando improperios al aire, molesto por no jugar.
El derecho de Lagunita subestimó a su rival luego de verlo abanicar una curva contra el suelo. En el siguiente lanzamiento, la recta que debía ir adentro se quedó a media altura en el centro del home y “Cabezón” la conectó con toda la fuerza de su corazón. La pelota llevaba alas, literalmente, y voló por encima de la lejana cerca del jardín izquierdo haciendo estallar de júbilo a jugadores y espectadores.
El rival acusó el golpe, Salas concedió boletos seguidos a Lisandro Noda y José “El Niño” Zerpa, luego permitió petardo al centro de Cesar “Sabañón” Román para que anotara Noda; un error en tiro provocó la anotación de “El Niño”. Fue así como nos pusimos arriba 3-1 y Lagunita con un solo chance en la alta de la novena.
Cuello puso el candado, cuando se produjo el out 27 por la vía del ponche todos corrimos a abrazarnos en el centro de la lomita. Eras muy humilde estimado Alex Rodríguez, no te sabias imprescindible, pero aquel día en aquella semifinal insólita, estoy seguro, nos echaste una mano.      

Nuno

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