Ir al contenido principal

El corresponsal: En ejercicio de mis funciones

 

Final de la calle Zamora, San Carlos
Final de la calle Zamora, San Carlos

Por Héctor Nuno González 

En ejercicio de mis funciones, conocí al amor de mi vida.

En ejercicio de mis funciones, vi el reparto de pellejos en la era del pote de humo.

En ejercicio de mis funciones, se multiplicaron los tremedales.

En ejercicio de mis funciones, maquillaron fachadas y abandonaron la periferia. 

En ejercicio de mis funciones, vi políticos honestos y mentirosos.

En ejercicio de mis funciones, conocí la verdad en el rostro de la gente. 

En ejercicio de mis funciones, constaté el abandono del campo, sus personas y caminos. 

En ejercicio de mis funciones, mantuve el cable a tierra que impide perfumar el estiércol. 

En ejercicio de mis funciones, sentí piedad por almas de próceres.

En ejercicio de mis funciones, topé con presidentes, ministros, cancilleres, caníbales, magos, escritores, narcisos y tal vez un difunto. 

En ejercicio de mis funciones, una monarca mandó a cortar mi cabeza. 

En ejercicio de mis funciones, recibí amenazas de muerte desde el anonimato digital. 

En ejercicio de mis funciones, recorrí casi todos los rincones de mi estado, ninguno es más alegre que Tinaco.

En ejercicio de mis funciones, tocó narrar hechos surrealistas y bizarros.

En ejercicio de mis funciones, sigo dejando constancia de los tiempos vividos.



Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

COMO PAVO DE LA RUBIERA

-Qué pasó chamo, ¿te dejaron como pavo de la Rubiera?- Felipe, que jugaba en el solar, no entendió las palabras del tío, siempre sagaz y satírico. Esa mañana, sus padres y hermanos salieron de viaje a Margarita, al primer nacional de beisbol del menor de la familia integrada por cinco y al que él, no quiso ir, quedando al cuidado de su abuela. Sus 8 años de ingenuidad, le incitaron a acercarse a su anciano abuelo, que sin duda aclararía el asunto. Sentado en el viejo mecedor de mimbre anaranjado, y aún con restos de una estampa rubia, compacta y vigorosa, Don Faustino detuvo la apasionante crónica de boxeo del Diario Meridiano al verlo acercarse. -Abuelo, ¿Qué significa que dejen a uno como pavo de la rubiera?-, -venga mijo, yo le contaré-, con grata ternura entreabrió sus piernas y lo dejó sentarse. La noche del 1 de octubre de 1975 su abuela me dejó así. Ese día era la bonita, la tercera pelea entre Muhammad Ali y Joe Frazier, la cosa entre ellos iba 1 a 1 y el combate prometía ta...

AL FINAL SOMOS SOLO RECUERDOS

Por mera intuición, se encontró caminando hacia el lugar al que siempre convergía, extrañado de ver en las afueras del estadio municipal un cuantioso número de vehículos parqueados, decidió entrar de igual forma, solo deseaba tener contacto breve con el sublime espacio donde compartió muchos instantes de su vida, y que con solo pisarlo le recreaba un álbum en la memoria de grandes batallas, de alegrías y nostalgias, de sonrisas y lágrimas. Una vez cruzó la puerta principal, divisó muchas personas dispuestas alrededor del diamante, formando una especie de U en derredor de un sarcófago posado sobre un pedestal detrás del home play, en sus patas yacían coronas de flores, bates, guantes, balones, micrófonos, audífonos, cámaras fotográficas y de video, libretas de anotaciones, libros y franelas color vinotinto. Curiosamente, el vinotinto dominaba entre la multitud apostada en el lugar, otros más jóvenes vestían uniforme de pelotero con camiseta roja y letras blancas, lo mismo que la gorr...

El corresponsal: La periferia invisible

Imagen de IA Por Héctor Nuno González, CNP 25.248  Escribo para que la gente recuerde, a propósito de un mundo dominado por la fealdad audiovisual y el empeño de los supremacistas de siempre para que consumamos su ideología, productos y servicios.  Las desigualdad en Venezuela crece a paso de vencedores y en Cojedes se expresa de formas diferentes. Una vuelta por Tinaquillo, Tinaco y San Carlos ofrece un retrato; Otra por la periferia, es decir Girardot, Rómulo Gallegos, Ricaurte, Anzoátegui, Lima Blanco y El Pao para ver otro panorama. Eso sin mencionar lo que el poeta Miguel Mendoza Barreto llama la "periferia invisible". Basta caminar un poco con los sentidos alerta para darse un baño de realidad. Pero caminar con mucho cuidado de no caer en el hueco que dejó Hidrocentro con su respectiva fuga de aguas servidas, tropezar la losa que reportó como casa culminada la Gran Misión Vivienda o, si es de noche, chocar con algo en la oscuridad ante la ausencia de electricidad.  ...