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Vainas de un prosista: La diáspora y el pueblo

 


¿Quien dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón. Mercedes Sosa.

Por Héctor Nuno González

Cambie el nombre de Las Vegas, mi pueblo, por el suyo propio o cualquiera, es lo mismo. No hay una cifra oficial de cuántos se han ido desde el inicio de los años oscuros, pero basta una conversa informal en el estadio para hacerse una idea.
¿Y dónde está fulanito? En Argentina. ¿Y mengano? En Perú. ¿Qué es de la vida de Ramoncito? Va para tres años en España.
Si bien está el clásico parásito hombre o mujer que nada aportaba y solo tarareaba a Vitico Castillo (otra vez volví a amanecer en la calle), están aquellos valiosos que mucho sumaban a una sociedad pujante en medio de la embriaguez de las vacas gordas.
Se fueron maestros de probada y sobrada calidad para educar, gerentes capaces de ir al futuro y traerlo para innovar, mecánicos de aparatos y de almas, teatreros, creadores de mundos a través de la palabra y otros tantos.
Para qué mentirte, amigo que estás fuera y echas de menos tu tierra, el pueblo está cada vez peor, se hunde como las reses de Doña Bárbara en el tremedal. La luz se va con frecuencia y se queman los electrodomésticos, la infraestructura de telecomunicaciones tiene 10 años de atraso, las calles centrales están full de huecos y las de las zonas agrícolas también, no hay transporte público, el caño Buen Pan tiene más mierda, ya no existe la CVA de máquinas que algo de economía motorizaba y la gestión municipal se parece a las tardes grises de junio.
Manden remesas mientras puedan, eso les permite a sus familias sobrevivir. Pregunten poco por ciertas cosas como la inflación en dólares y el aprovechamiento de comerciantes vivos, nosotros no tenemos explicación para algunos casos y en otros, lamentablemente, no podemos fusilar a nadie en la plaza Bolivar.
¿El pueblo va a renacer? Claro que sí, en algún momento la ceiba que suelta sus hojas las vuelve a echar. Queda gente por aquí que a pesar de nadar contra la fuerte corriente del olvido y la kakistocracia florece en medio de la peste.
Irse o quedarse es igual de difícil, ¿por cuántas hectáreas vamos de suelo desaprovechado? debemos ocupar primeros lugares en ese ranking nacional. Si el profesor Octavio Páez estuviera vivo, qué pensaría y escribiría.
Duele mucho hablar con los chamos, la mayoría sueña su vida fuera del pueblo. Una juventud sin esperanza es el síntoma más grave de una sociedad fracturada.
Por estos días asumió como gobernador encargado el veguense Indalecio Sánchez, conocido en el pueblo como Che y respetado gracias a sus valores de buen ser humano. Es el primer Gobernador de Cojedes oriundo de Las Vegas. Espero que en estos pocos días al frente le de chance de meter su mano fuerte en Las Vegas.

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