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Al calor de la prosa: ¿Quién dijo que todo está perdido?

Que me perdone el profesor Héctor por usar su foto. 

Por Héctor Nuno González

A principios de 2019, en medio de la desesperanza y la tristeza por ser mi primera feria del libro sin Juan Chávez, y porque avanzaba (y sigue) la anarquía y carnicería en el país, un trigueño enjuto, como de 14 años, centró la atención de los presentes en la carpa y empezó a tocar con su cuatrico "La pena del becerrero".
Pensé, feliz, ¿quién dijo que todo está perdido? recordando por supuesto a Mercedes Sosa. A veces nos vence el hastío y perdemos la fe, pero sale Héctor Alonso Ochoa y nos muestra en el teatro una versión más humana de Doña Bárbara, una guaricha sensible y exorcizada de los demonios de la selva y el río. Así, como mostrando la esperanza.
Cómo va a estar todo perdido, si hay en el llano poetas escribiéndole al atardecer, a las aves, a las ceibas y samanes, a la mujer solidaria y hermosa. Hay poetas describiendo el camino a tomar para llegar a su tierra, para que nadie se pierda. 
No puede estar todo perdido cuando el canto de Ali se reproduce en la voz de Osyis Aranzazu con la fuerza de un huracán y la ternura de un abuelo. Cómo va a estar todo perdido si en cada arpista de Cojedes y Venezuela está el espíritu de Amado Lovera, como si su arpa dorada fuera parte de la sabana inmensa, igual que el lirio blanco mayero.
No todo está perdido, no. Seguro estoy que algún día habrá alguien dirigiendo la política cultural sin la prioridad del pan y el circo, sin bochinches ostentosos de una noche donde se gastan miles de dólares. Seguro estoy que ese dirigente está en algún lugar, él o ella preferirá usar los recursos en imprimir libros de autores del patio y cambiarle el enfoque a la cátedra de literatura; seguro estoy que preferirá muchas cosas procurando que Miranda no siga revolcándose en su tumba: "Bochinche, bochinche, los venezolanos son puro bochinche".
¿Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón. (Mercedes Sosa).

Comentarios

  1. Excelente, gracias Hector... el nuno que se convirtió en Miku un peota que sabe llegar a las penunbras del corazón.

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  2. Excelente Héctor...
    Abrazos.
    Mi fe sigue intacta.

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