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Al calor de la prosa: El halago, la crítica y el desprendimiento

Por Héctor Nuno González 
No recuerdo quién lo dijo, pero lo leí en el libro "Terapia para el emperador", de Manuel Llorens; decía más o menos así: "Debemos tratar al halago y a la crítica como lo que son, impostores".
Es un ejercicio sano si nuestros deseos de vida pasan por estar tranquilos y desprendidos de nimiedades desgastantes. O ¿acaso no es harto cansón vivir pendiente de generar un halago de los demás y cumplir cada paso para ello?
Ni se diga cuando de la crítica se trata, se nos pone la piel sensible cuando debemos enfrentarnos a ella y hasta esclavos nos volvemos de los que, por la razón que sea, critican lo que hacemos. 
La RAE define la palabra "impostor" de la siguiente manera: "que atribuye falsamente a alguien algo" y "que finge o engaña con apariencia de verdad". 
A ver, no todo debe ser literal y claro que los halagos son buenos para alimentar el "ego necesario" y la crítica también es imperativa para salir de la zona de confort, indiferentemente de si usted es profesor, ingeniero, médico, albañil, periodista o escritor. 
Tampoco recuerdo (vaya memoria) donde leí que la más alta filosofía es el "desprendimiento", y tiene sentido. Hacer cada cosa con desprendimiento y pasión a la vez, seguro de sí mismos y con el toque de locura necesario, crea una especie de escudo protector contra el halago y la crítica, ambos tan peligrosos. 
Pondré algunos ejemplos por si usted se siente halagable, incuestionable o sensible:

-Hay gente que dice que Gabriel García Márquez está sobrevalorado y era mal escritor. Si señor, el Gabo, quien ganó un premio nobel de literatura, sentó las bases del periodismo moderno y es el padre del realismo mágico (género literario). Si el buen Gabo tiene detractores, entonces ¿por qué te afecta que alguien critique lo que haces?
-Messi y Ronaldo, capaces de hacer lo que nadie en una cancha de fútbol y romper records históricos, son blancos de criticas por cada estupidez. ¿Tú esperas algo diferente?
-Hay cosas de muy mal gusto, según mi criterio, que reciben halagos. Ejemplos: la aplicación Tiktok, los influencers que logran hacer reir a las mujeres denigrando de ellas mismas, el reggaeton, entre otros. Esta sociedad tiene gustos así, ¿Cómo entonces andas triste porque tu proyecto no ha recibido reconocimiento? 
-Deyna Castellanos, venezolana excelsa jugadora de fútbol, doble bota de oro en mundiales, ficha de un gran club europeo, imagen de Polar y de Nike, sí de Nike... recibe comentarios como: "eres una sobrevalorada", "puro marketing lo tuyo" y otras babosadas.

Entonces, ¿porqué la necesidad de recibir un halago o las erupciones en la piel cuando nos critican? No hay cura para ello y tampoco soy inmune, pero no hay duda de que el desprendimiento aunado a los valores humanos más elevados, son una cura de burro para que resbale tanto la crítica como el halago y tus objetivos no se pierdan de vista. Por algo Bob Marley decía: Don't worry, be happy.

Comentarios

  1. Demasiado brutal. Pero con la parte que está en negrita la sacaste del estadio.

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  2. Gracias por valorarlo así. Justo se remarcó con la intención de que fuera lo más entendible

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